
En un contexto marcado por la caída de los niveles de actividad y el deterioro del mercado laboral, las autoridades de la Unión Industrial Argentina (UIA) mantuvieron un encuentro clave con el ministro de Economía, Luis Caputo, para acercar un paquete integral de medidas destinadas a estabilizar el sector productivo. Si bien desde la central fabril destacaron el ordenamiento macroeconómico que lleva adelante el Gobierno nacional, “advirtieron las dificultades del proceso de estabilización y el impacto sobre el sector”, planteando la necesidad urgente de políticas que fomenten la inversión y mejoren la competitividad de las manufacturas locales para evitar un mayor enfriamiento de la economía.
Durante la reunión, encabezada por Martín Rappallini por parte de la UIA, se analizó la coyuntura industrial y se brindó apoyo a la media sanción del proyecto de modernización laboral. Sin embargo, el núcleo de la presentación radicó en propuestas para reducir el "costo argentino". Según detalla el documento de la entidad, “se presentaron medidas para bajar los costos laborales no salariales, entre las que se destacan la posibilidad de tomar a cuenta del IVA las contribuciones patronales. La iniciativa apunta a fomentar la formalización, en especial en sectores intensivos en mano de obra y en particular en PyMEs”.
El plan de la UIA también puso el foco en el comercio exterior y la reactivación del consumo interno. Respecto a la salida de productos al mundo, se propuso “continuar con la eliminación de los derechos de exportación en sectores pendientes y analizar el aumento de reintegros a exportaciones, especialmente MOI (Manufacturas de Origen Industrial) y alimentos”. Para el mercado doméstico, especialmente en el rubro de la construcción, se evaluaron “medidas específicas para reactivar la compra de insumos realizados a través de la devolución del IVA en consumos con tarjeta de crédito y débito”.

En cuanto al financiamiento, la UIA abordó la situación crítica de las pequeñas y medianas empresas, proponiendo el uso de “fondos nuevos del FAL (Fondo de Asistencia Laboral) y posibles esquemas de crédito para capital de trabajo y consumo con garantía FOGAR”. A esto se sumó un reclamo histórico de la industria: la necesidad de una “reducción en la carga impositiva en todos los niveles, incluyendo provincias y municipios”, junto con la agilización en la devolución de saldos acumulados y planes de suspensión de embargos para aliviar financieramente a las PyMES.
Un punto de especial preocupación para los industriales fue el impacto de la apertura comercial en un escenario de sobrecapacidad global. Las autoridades fabriles exigieron un “fortalecimiento de controles ante la subfacturación de importaciones que ingresan a precios desleales, en un contexto de desvíos de comercio y sobrecapacidad productiva a nivel global”. Según la UIA, cada una de estas iniciativas tiene como norte “mejorar la competitividad del sector industrial, incentivar la formalización laboral, incrementar las exportaciones y, principalmente, reactivar la economía y la actividad de la industria”. Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Caputo se comprometió a analizar técnicamente la viabilidad de estas propuestas para su posible implementación.